Nördlingen
Carlos Peinado Gil y Francisco Asencio.
En septiembre de 1634, dos ejércitos muy distintos se enfrentaron en las afueras de Nördlingen.
Por un lado, el ejército sueco y sus aliados protestantes, impulsados por tácticas innovadoras, habían llegado al continente con una serie de triunfos previos. Por el otro, el ejército católico hispano-imperial, en el que destacaban los experimentados tercios españoles.
La ciudad, que había estado sitiada, pasó a protagonizar una audaz salida con la intención de derrotar al ejército católico en una sola batalla campal. El destino de ambos ejércitos se decidiría en un único punto: la colina de Albuch. Allí se determinaría si las técnicas modernas podían superar un sistema de combate que había dominado los campos de batalla europeos durante un siglo.








